Autor:Alberto
Zafra
E-mail: :alberto@ischadia.info
web:
http://www.ischadia.info/
Hoy por hoy, la formación canina es más una ciencia que unas simples pautas
para conseguir un objetivo fijo. Existe una gran diversidad de metodologías
disponibles que hacen posible que casi cada perro tenga la suya propia. Si
además tenemos en cuenta la hibridación de dichas metodologías, nos
encontraremos manejando una cantidad enorme de formas de trabajar, las cuales
habrá que estudiar en profundidad y relacionar con cada tipo concreto de
perro. Tan es así, que el adiestramiento casi se ha convertido a partes
iguales en un trabajo de campo y de laboratorio. El uso del método científico
debe ser una constante, tanto para la resolución de problemas como para la
elección del camino formativo a seguir.
Dentro del adiestramiento científico podemos diferenciar dos grandes campos.
Adiestramiento científico terapéutico
Es el que se encarga de poner remedio a los problemas de conducta.
Generalmente se aplica al perro de casa. Como perro de casa entenderemos al
ejemplar propiedad de una persona sin conocimientos, unas veces fruto de un
cruce sin ningún tipo de selección y otras apartado de los planes de cría por
motivos diversos. Estos perros tienden a presentar patologías que van desde
una simple ansiedad por separación hasta toda la complejidad de la
hiperquinesis o la emocionalidad.
Este campo también ocupa los problemas que presentan los perros de alto
rendimiento a lo largo del periodo formativo, pequeñas "pegas" que
enturbiarían el resultado final de no ponerles solución (nerviosismo, falta de
concentración, desmotivación, etc.).
Según el origen del problema, podemos dividir este campo en tres subgrupos:
" Ambiental: afirma que los problemas de comportamiento aparecen a tenor de un
ambiente erróneo. Entendemos ambiente como todo lo que rodea al perro, tanto
vivo como inerte, de tal modo que los propietarios y su forma de actuar
también sería parte de ese ambiente.
" Genético: Las patologías conductuales tienen un origen hereditario, de modo
que nada se puede hacer por ponerle solución en los primeros meses de vida. El
desarrollo de la enfermedad será imparable. También la afirmación de que un
perro nace con unos determinados "instintos" que le harán mejor o peor para un
determinado trabajo lo incluiremos en este grupo.
" Mixto: Cada perro nace con una predisposición a sufrir unas determinadas
patologías, pero será el ambiente quien determine el grado de la misma. Afirma
que en el comportamiento final influyen tanto los ya mencionados "instintos"
como el ambiente, de modo que podemos modificar el carácter dentro de unos
parámetros prefijados por los genes. Esta es la opción más seguida por los
profesionales.
Adiestramiento científico formativo
Es el encargado de obtener perros para tareas de alto rendimiento (rescate,
antidrogas, antiexplosivos, asistencia, deportivo, etc). La mayoría de las
veces, el trabajo se hace en base a perros seleccionados y cribados, además de
criados en un ambiente óptimo desde la más tierna infancia para el desarrollo
de dicha actividad, tanto que en algunos casos estos ejemplares sólo se
sienten seguros dentro del lugar de trabajo, ya que saben lo que pueden
esperar. No pretende cambiar la forma de ser del perro, al contrario que en el
caso anterior, sólo pretende sacar el máximo partido a cualidades que mostraba
desde cachorro.
En este caso, las diferencias metodológicas vendrán determinadas por la forma
de aplicar el refuerzo, que a su vez variará en función del resultado final
que estemos buscando.
¿Adiestrador o científico?
En esta forma de entender el adiestramiento, el adiestrador es una figura
dinámica, activa, resolutiva, voluble y siempre abierta a nuevos
conocimientos. Deberá intentar dominar todas las especialidades del trabajo
canino y ser capaz de aplicar distintos tipos de métodos, aunque no estén
agrupados en esa especialidad, en función del tipo de perro que esté
trabajando. Usará el método científico para seleccionar la forma más correcta
de desenvolver la instrucción para un perro determinado, de modo que
optimizará el resultado final. Estudiará en profundidad tanto todo lo
relacionado con el adiestramiento como las demás ciencias que tengan que ver y
puedan ayudar en el trabajo diario (etología, psicología del aprendizaje,
psicología humana, veterinaria, genética, etc), de modo que tenga nociones
básicas y se pueda valer de ellas y usarlas para ser mejor profesional. No
dudará en pedir ayuda a otros profesionales si la situación lo requiriera,
tanto adiestradores como expertos en otros campos (veterinario, etólogo,
psicólogo), de hecho, el adiestrador excelente estará velado por estos
profesionales continuamente, de modo que le asesoren a la más mínima duda.
Concluyendo, el adiestramiento debe ser un proceso dinámico que se ajuste a la
perfección a cada caso y que sea llevado por un profesional cualificado y con
conocimientos suficientes para superar todas las dificultades que pudieran
surgir paralelas al adiestramiento.