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> Manual básico para hablar con tu perro
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Autor: MVZ Cecilia Vignau Ruiz Un ejemplo muy claro de esto es la llegada a casa del correo. Para ti la visita del cartero puede ser deseada e incluso grata cuando estás por recibir una carta, mientras que para tu perro la presencia del cartero es una intrusión a su territorio. Esto mismo se puede extender a su sillón preferido, él no se lo apropia para darnos un dolor de cabeza o llevarnos la contraria, sus motivos van mucho más allá: lo hace para situarse en un sitio más alto y eso le hace sentir más poderoso.
Hablar con los perros no consiste sólo en dar órdenes, es aún más importante entender lo que hacen y porqué lo hacen. Te servirá recordar que el ancestro más antiguo de los perros es el lobo, y que los perros, al igual que los lobos, son animales acostumbrados a organizarse socialmente en manadas. Casi todo lo que tu perro hace, desde revolcarse sobre su lomo, hasta manifestar su descontento cuando le pides que baje del sofá, es resultado de su intento por determinar cuál es su lugar en la manada familiar. Así, nos topamos con perros líderes o alfa, son sumamente dominantes pues quieren ser ellos quienes guíen al dueño, pero esto no es regla, de hecho los perros prefieren que seamos nosotros los que manden. Los perros necesitan una voz de mando firme, por esto lo importante no es lo que digamos al perro para hacernos entender, sino cómo lo decimos. Si nosotros le pedimos algo al perro, el tono a utilizar deberá ser autoritario, las peticiones funcionan para las personas, pero no en el lenguaje perruno. Siempre que le des una orden tu tono deberá ser firme y autoritario, así tu firulais sabrá que hablas en serio y, lo más importante, con esto estás reafirmando su posición dentro del núcleo familiar, que obviamente debe ser inferior a la de cualquier miembro de la familia. ¿TIENES ALGO QUE DECIR? Pero hablar con tu perro requiere entender en cada momento lo que ellos nos quieren expresar por medio de su lenguaje corporal, la expresión de su rostro y su voz. Pues aunque los perros no hablan, sus movimientos y actitud nos proporcionan pistas asombrosas sobre lo que piensan y sienten. Si nos tomáramos el tiempo de observar a nuestro perro con atención, aprenderíamos a identificar sus sentimientos y emociones más obvias como la tristeza, y la felicidad. Lo mismo que cuando están inquietos, aburridos, enfermos o simplemente quieren captar nuestra atención. Los perros a pesar de no contar con un vocabulario como el nuestro y expresarlo verbalmente, son tan complejos como los humanos y con frecuencia sus señales nos confunden. Esto pasa cuando, por ejemplo, nos acercamos a un can y comienza a mover la cola en señal de saludo, según nosotros lo que podría estar diciendo es ¡vamos a jugar! pero si observamos sus ojos, su mirada podría estar diciéndonos ¡estoy muy tenso! Por eso no podemos generalizar y pensar que las mismas reglas o normas darán resultado para todos los perros. Sin embargo, una vez familiarizados con los hábitos y expresiones de nuestro perro, sabremos qué es exactamente lo que está pasando por esa inquieta cabecita y fortaleceremos los lazos de nuestra amistad.
Ojos: Cuando un perro hace con nosotros contacto visual directo, significa que se siente fuerte y seguro. El contacto visual casual denota alegría. Una mirada esquiva implica indiferencia. Las pupilas dilatadas expresan miedo. Orejas: Las orejas gachas indican que el animal está tranquilo. Si están elevadas quiere decir que está en atención y alerta. Las orejas erectas y hacia el frente implican reto o autoridad. Cuando las orejas están hacia atrás es señal de miedo o preocupación. Movimientos corporales: Tocar con las patas es un gesto apaciguador. Lamer la cara de otro perro es una invitación al juego o bien una señal de respeto o cortesía hacia su congénere. Cuando un perro coloca las patas delanteras extendidas, levanta la grupa o trasero, agitando la cola, es un gesto claramente juguetón que denota alegría. Colocar la cabeza sobre el lomo de otro perro, indica que él se siente más fuerte que su adversario. La inmovilidad denota miedo. Frotar su cuerpo contra otro perro es señal de camaradería. Boca y belfos —labios— : Los jadeos o resuellos indican que quiere jugar o que está emocionado, aunque esto mismo hacen para eliminar el calor de su cuerpo. La boca y los belfos cerrados son un símbolo de preocupación o conciliación. La boca relajada es signo de que está tranquilo. Los labios hacia atrás son una clara señal de advertencia o desafío. El pelo del cuello y la grupa: Cuando el pelo de estas dos regiones está erizado significa que el perro está excitado, ya sea porque se siente asustado, o porque está siendo desafiado por un tercero. Cuando el pelo de estas zonas está en su posición normal, significa que el animal está tranquilo. Cola: La cola relajada es señal de comodidad y tranquilidad. La cola elevada, con un movimiento rítmico y lento, indica que el perro se encuentra en guardia o alerta. Cuando la eleva y mueve rápidamente significa que el animal está excitado. La cola baja o arremetida, indica que el animal está preocupado, temeroso o inseguro. Esto último, sobre todo cuando la observamos entre sus patas. La cola erecta indica estado de alerta. Con esta información y la convivencia cotidiana no habrá nada que se interponga entre ustedes dos.
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